3 dic. 2010

Plenas imaginario

En nuestra búsqueda incesante de documentos, referencias, anotaciones, etc., de Plenas, hemos topado con un curioso libro titulado ARQUITECTURAS IMAGINARIAS DE ARAGÓN, ilustradas por Alexis y textos de Antón Castro.
Es un libro editado en 1995 por IBERCAJA, en tapas duras, que hace un recorrido por 40 localidades de Aragón, todas preciosas, encantadoras, y entre ellas está PLENAS.
¿Por qué sale Plenas? Pues porque tiene sus encantos y hay gente que los aprecia, además de nosotros.
El alma del libro son los dibujos que hace ALEXIS, que son unos paisajes próximos que idealiza sobre el papel, hechos todos a bolígrafo. En el caso de PLENAS, le debió de impresionar la torre tan enorme de su iglesia y la imaginó emergiendo de las aguas y pegada a un gran farallón de la costa, parecido a los acantilados de la costa de Dover… A esta imagen “imaginaria”, Antón Castro le puso texto imaginándose cosas y sucesos de Plenas. El relato es curioso por ser la primera vez que el pueblo forma parte de una narración de ficción, imaginaria, y además que ha sido publicado.

En el prólogo dice:
(…) Me duele el mundo y a menudo me consuelo inventando otro: así, con estas arquitecturas, con este paisaje apenas presentido, con este perfil ignorado, no entrevisto jamás en la pura claridad del mediodía, porque nos hemos acostumbrado a envejecer sin saber dónde estamos, sin haber aprendido a observar (…). He venido para ver de otro modo, con la inocencia de un niño, sin prisa, con la fantasía del sonámbulo, con la perspectiva de un pájaro que rasga el atardecer de fuego con su vuelo y deja el rosario de su canto sobre la palma o los pantanos (…).

TEXTO
XXXIX-Plenas
Aquí hubo una vez un músico, Edelmiro Lorén, violinista y compositor de boleros desesperados. De niño fue pastor y solía recorrer la cuenca del río con sus rebaños mientras entonaba una melodía fresca en su flauta de laurel. Como ahora, Plenas era un poblado casi desértico: allá lejos se presentía Muniesa, la patria de Miguel de Molinos, acullá las calcinadas sendas de Belchite. Y en medio de ambas villas, el joven sabía que se alargaba un desierto de escorpiones y de lagartos, un desierto dañado donde antaño hubo contrabandistas y un forajido (Juan Bautista Billoro creo que fue su nombre) que se alimentaba de sapos. El sol, desde el alba, era como un puño de lumbre que golpeaba los montículos, las eras, los brezales requemados. Por esos se fue. Porque no sabía soportar aquella lengua de fuego que no cesaba nunca, ni siquiera de madrugada. En el instante en que debía partir sintió una punzante nostalgia: elevó los ojos hacia el horizonte y se encontró con la tiesa torre de la iglesia a cuyo abrigo había aprendido a golpear la pelota; se topó  con la columna torneada de la atalaya donde le habían enseñado los rezos, las fábulas de la historia sagrada con aquellos nombres de azúcar y de ira: Judit, Esther, Herodías o Putifar. Hubiera querido que la torre fuese la prisión del héroe que está a punto de escabullirse por un mar salpicado de tiburones. Intentó mitigar aquella insoportable desazón y partió en una calesa hasta el coche de línea. Pasaron algunos años. Pasaron las décadas de una vida fecunda entre pentagramas. Un día los diarios anunciaron su muerte durante una travesía en barco hacia La Habana. Al poco tiempo se descubrió que en su testamento se había acordado de aquel faro de su niñez, de aquel bastión mudéjar de su recuerdo. Sin embargo, en Plenas, en esta mañana adelgazada por la brisa, en esta mañana de cantiles imposibles donde el llano es la única salida al mar, nadie recuerda si llegó aquel dinero. He recorrido todas las calles y callejas, las avenidas y las plazoletas: nada queda de su recuerdo. El olvido también se ha llevado la placa de cerámica donde alguien debió de escribir su nombre.

ALEXIS
Pablo Gracia López, ‘Alexis’, nació en Zaragoza en 1969. Ha cursado estudios en la Escuela de Artes de Zaragoza y ha asistido a talleres de artistas como Cañada, Mayayo, P. Blanco y Arce. En 1997 la Sammer Gallery lo incorpora como artista residente. En 1998 la Generalitat de Cataluña lo elige para su stand oficial en la feria internacional ‘Artexpo’ y en 1999 la Fábrica Nacional de la Moncloa y Timbre le elige para crear el sello de las Navidades de 2005. Ha expuesto tanto en salas privadas como institucionales de Aragón, Cataluña, Navarra, Madrid, Andalucía, Holanda, Inglaterra, Francia, Alemania y Estados Unidos.
En 2010.- Inicio de la exposición itinerante a nivel nacional de "Los eslabones de Alexis".  ‘Los eslabones’ de Alexis es una colección que propone un recorrido por unas obras inspiradas en la estrecha relación que el artista, a raíz de un profundo estudio del mundo animal, ve entre todos los seres vivos, incluyendo el ser humano. Pablo Gracia ha logrado una propuesta creativa muy novedosa, que difícilmente dejará indiferente a quien la contempla y de gran magnetismo para el mundo infantil y juvenil.  La web de la exposición es http://www.loseslabonesdealexis.com/

ANTON CASTRO
Contenido disponible: Texto GEA 2000
(Antón Rodríguez Castro). (Santa María de Lañas, Arteixo, A Coruña, 1959). Escritor y periodista afincado en Aragón. En lengua gallega ha publicado relatos, teatro y poesía, pero en los últimos años escribe casi exclusivamente en castellano, alternando la literatura y el periodismo. Comenzó en El Día, para pasar posteriormente a El Periódico de Aragón. Actualmente, continúa colaborando en este medio y en otros como Antena Aragón o Equipo. En castellano ha publicado Mitologías, colección de cuatro relatos de inspiración mítica; El corazón desbordado, edición crítica de las cartas del poeta aragonés Julio-Antonio Gómez; Los pasajeros del estío (Olifante, 1990), libro de relatos ambientado en Javalambre; Bestiario (Oroel, 1991), sobre mitología aragonesa, en colaboración con Natalio Bayo; Aragoneses ilustres, ilustrados e iluminados (DGA, 1993), treinta y ocho relatos literarios ilustrados por José-Luis Cano; Retratos imaginarios (Mira, 1994), con el mismo ilustrador, formado por treinta y siete semblanzas aparecidas en El Periódico; El testamento de amor de Patricio Julve (Destino, 1995, 3.ª ed. 2000), colección de treinta y cinco relatos situados en el Maestrazgo entre 1935 y 1994, a los que sirve de nexo el personaje del fotógrafo Patricio Julve; Arquitecturas imaginarias (Ibercaja, 1996), historias o leyendas imaginarias para otros tantos edificios aragoneses reubicados en paisajes fantásticos por «Alexis»; Los seres imposibles (Destino, 1998), libro de relatos maravillosos relacionados con la tradición oral, y El álbum del solitario (Destino, 1999), evocación de la infancia, compuesto por diecisiete capítulos que son otras tantas instantáneas del álbum de la memoria, unidos por la mirada del niño protagonista. Ha recibido el premio Álvaro Cunqueiro de Periodismo. La Asociación Aragonesa de Amigos del Libro le ha conceido uno de los premios Búho 2000.


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