9 nov. 2010

En recuerdo de Juan Carlos Molinero

Juan Carlos Molinero Calvo (nació en 1965 y murió el 12 de septiembre de 2005).
Hijo de Rufino Molinero, militar de aviación y de Pascuala Calvo Ortín.
Juan Carlos era un joven que pasaba muchos veranos en Plenas y le tenía mucho cariño al pueblo (…) su querido pueblo, Plenas, donde él era tan feliz, con sus partidas de guiñote, con sus charradas y con su peña (como comentaba su mujer). Allí viven muchos familiares, abuela, tíos, primos, y grandes amigos suyos.
Formaba parte de la "Peña El Espliego", cuyos socios instalaron una placa en su recuerdo en la fachada de la peña.
En el trabajo también era muy querido por sus compañeros, que cariñosamente le llamaban “el Moli”.
Era gran aficionado al fútbol y seguidor del Real Zaragoza. Participaba activamente en defensa del zaragocismo con el nick "Memotiva" a través de la web que ayudo a crear Aúpa Zaragoza. En esta página colgaba vídeos que preparaba con los goles, los resúmenes de partidos, y otras historias del Zaragoza. Hasta que se lo impidió una grave enfermedad, “Memotiva” realizó una labor impagable de difusión del zaragocismo.
En el  partido entre el Real Zaragoza y Osasuna, que se jugó el dia 21 de septiembre de 2005, ante 32.000 espectadores, se guardó un emotivo minuto de silencio en su memoria.
Como homenaje a Juan Carlos, Aúpa Zaragoza, creó el “Trofeo Memotiva aupazaragoza.com”, en 2006 y se concede por votación en el foro de la web al gol de más bella factura del Real Zaragoza en la temporada pasada. El trofeo es una placa diseñada por María Burillo, viuda de Juan Carlos, y la entrega en un acto que se celebra.

Ewerthon de Souza
Diego Milito
Ricardo Oliveira
Gabriel Fernández "Gabi"

Estaba casado con Mari Burillo. Dejó dos hijos: Cristina y Carlos.
Su entierro fue multitudinario. Había mucha gente, compañeros del ejército, familiares, amigos  y muchos pleneros que acudimos a darle el último adiós. Recuerdo que cuando sacaban de la capilla el ataúd con el cuerpo de Juan Carlos, unos aviones sobrevolaron el cementerio de Torrero como homenaje.

Pongo aquí unas palabras que me gustaron de su último escrito colgado en Aupa Zaragoza:
(…) A mí de pequeño me enseñaron que la norma básica de convivencia es el respeto y la tolerancia, y de ser sincero, pero que esa sinceridad no conlleve a herir a otra persona.
Todos podemos decir lo que pensamos, pero procurando que nuestras palabras no hieran; si todos contáramos hasta 10, antes de decir las cosas, o pensáramos, ”lo que no deseas para ti, no lo desees para nadie”, si procuráramos ponernos en la piel de la persona de enfrente, aunque solo fuera un minuto (…).
Sus cenizas descansan en Plenas, en la curva de La Hormiguilla, al pie de un almendro, donde su familia puso una lápida con unos versos en su recuerdo.

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