7 jun. 2011

Una exposición: "Lo crudo no quita lo cocido"










A veces hago exposiciones, no muchas.
Algunas son exposiciones raras, como esta, pues se trata de unas intervenciones sobre un cartel ya publicado. Podríamos decir que son “ejercicios de estilo”.
¿Lo más interesante? Haber trabajado en grupo con una serie de interesantes personas y haber tenido la oportunidad de experimentar otros caminos plásticos.
           
David Martínez, escultor, artista, profesor, patafísico, agitador cultural…Trabajador y con gran imaginación.  Actualmente expone unas obras de papel reciclado en Gran Casa, son esculturas grandes de esculturas de la ciudad de Zaragoza, muy interesante.

Gonzalo Ferreró: artista, escultor, viajero, patafísico, animador cultural…. Viajero impenitente por Mozambique y Senegal, hace una interesante obra artística muy influída por la estética y el espíritu del continente africano.

Angel Tomás: profesor, escultor, dibujante, relacionado con Plenas. Ha hecho obras repartidas por varias partes de Aragón.

Carlos Grassa Toro, escritor, ha realizado los textos que acompañan a la exposición. Ha escrito numerosos libros e interesantes libros.

La exposición se inaugura el día 9 de junio de 2011, jueves, a las 20,30 horas en el Aula de medio Ambiente Urbano  “La calle indiscreta”, Avenida Cesar Augusto 115-117, esquina Calle Predicadores, de Zaragoza. Estará abierta hasta el dí 30 de junio.
Si os apetece pasaros a verla, podéis hacerlo. Es una exposición un tanto especial y experimental. Quedáis invitados .


TEXTO QUE ACOMPAÑA LA EXPOSICIÓN
Las cebollas que hacen reír

Gonzalo Ferreró, David Martínez y Ángel Tomás descubrieron en un rincón un fardo de carteles pasados de fecha, desprovistos de función: lo que anunciaban ya había sucedido. No era cuestión de desperdiciarlos. Los carteles estaban impresos sobre papel; con el papel, dentro del papel, desde el papel, en el papel, entre el papel, tras el papel, que ya cumplió su primera función caben nuevos usos. Utilizar un papel por segunda vez es reutilizarlo.


La imagen que aparecía en el cartel original era la de la representación de una cebolla a la que un corte sobre la superficie le había arrancado una sonrisa; precisamente a ella, que tanto nos hace llorar. Este papel era, pues, portador de una creación, la de la imagen de una cebolla que anunció en su día con formato de cartel un determinado evento. Volver a crear sobre lo creado es recrear. La iniciativa de los tres artistas surgió desde el impulso por la reutilización y acabó en recreación.
La posibilidad de volver a crear sobre lo ya creado es, como poco, antigua y habrá incluso quien afirme que no cabe otra, que siempre se crea sobre una creación anterior. A nosotros, esta vez, nos interesa desvelar el método de recreación, que se asemeja mucho al que utilizara el escritor francés Raymond Queneau en sus Ejercicios de Estilo. La estrategia es tan fácil de definir como compleja y laboriosa en su realización, se trata de partir de un texto (en el caso de Queneau) o de una imagen (en el caso que nos ocupa) y crear variaciones a partir de ella sin que, en ningún caso, se pierda del todo la referencia inicial. Las variaciones pueden venir sugeridas o impuestas por la diversificación de herramientas y materiales de reproducción: lápiz, rotulador, tela, cartón, madera, fotocopia, scanner, etc; por la diversificación de técnicas y procedimientos artísticos: dibujo, pintura, collage, escultura, fotografía, etc; por la aparición de discursos conceptuales de acompañamiento: juego, performance, reconstrucción, etc; incluso por los medios de transporte de la obra: correo postal, Internet, furgoneta, etc.

El texto se va llenando de etcéteras, es lógico: una vez puesto en marcha el mecanismo de recreación, éste tiende a la ilimitación, condición pataphysica que conocen bien los tres artistas y, por tanto, el proyecto puede darse por permanentemente inacabado o, lo que viene a ser lo mismo, por permanentemente en marcha, como esas máquinas de movimiento perpetuo que fascinaban a Alfred Jarry y que bien podrían ser metáforas de la creación. De la recreación, claro.
Si, lector, has llegado hasta aquí, será porque has ido desplegando esta página al ritmo de la lectura. Hay en este desplegar algo parecido al pelar de la cebolla: quitamos la primer capa, debajo hay otra, quitamos la segunda, aparece la tercera, y luego, la cuarta, y luego, la quinta, seguimos capa a capa hasta la última. Conocer es buscar qué hay debajo de cada capa de realidad; Ferreró, Martínez y Tomás lo saben. Anda que no habrán llorado estos tres.
Grassa Toro

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