3 feb. 2012

Breve historia de Plenas

Un poco de Historia
 
Desde la más remota antiguedad el hombre ha pisado y atravesado estas tierras. 
Aunque en el término solo hemos encontrado restos antiguos, y no sabemos de que época, cerca de la Ermita del Carrascal, en pueblos próximos han aparecido numerosos restos que indican que estas tierras han estado pobladas desde la más remota antigüedad. Existen vestigios de hace 50.000 años en Alacón (cueva de Eudiviges) y Santa Cruz de Nogueras. Restos del Eneolitico en Mezquita, celtiberos en Loscos, en Moyuela, en Herrera, en Azuara, en Belchite, en Blesa, etc. Romanos en Azuara, en Almonacid. Visigodos en Codo, Musulmanes en Huesa, Azuara, Moyuela, Monforte, Mezquita… Judios en Huesa, Belchite… Estamos rodeados de una historia inmensa.
Por toda aquella zona cabalgaron y caminaron los celtiberos de las tribus de los Belaiscos, una de sus ciudades más poderosas fue Belikiom, (cerca de Azuara), y Contrebia Belaiska (Botorrita). Belchite se asienta sobre el antiguo poblado de Belgeda. La zona, entre el año 78-72 antes de Cristo sufrió las guerras Sertorianas, con crueles batallas en las que quedó destruida Belikiom.
Plenas forma parte de la gran llanura que se extiende al sur de los montes de Almonacid y que llega hasta las estribaciones de la Sierra de Cucalón y constituyen una unidad geográfica de similares características. 
La conquista romana no dejó huellas visibles, pero rio arriba del Santa María hay restos de una magnífica presa romana que se utilizó para regadíos. Estos solo podían hallarse a lo largo del valle del Santa María.
En la cercana Azuara hay restos de una grandiosa villa romana que tal vez poseería tierras en lo que ahora es valle de Plenas.
Durante la época musulmana, la ocupación del territorio está basado en alquerías o casas de campo distribuidas en una extensión de unos 500 km2, en el centro de la cual hay una localidad con fortaleza que proporciona a los vecinos de las alquerías protección, servicios religiosos (los viernes en la mezquita) y organiza el complejo de regadíos del territorio. Plenas era una pequeña alquería en la que estaba la acequia molinar y algunas casas más y dependía de Huesa. También era una alquería Moyuela. Una vez que empiezan los problemas con los cristianos, las alquerías se abandonan y se refugian sus habitantes en el hisn de Huesa.
En el año 1118-1119 se reconquista la zona donde está Plenas, y como la frontera con los musulmanes estaba próxima, hubo necesidad de poblar las tierras conquistadas para su mejor defensa, con lo que algunos años más tarde se asientan en el pueblo las primeras familias de origen navarro y altoaragonés, ocupándose las casas y huertas abandonadas de la antigua alquería.
La primera vez que se nombra a Plenas es en la carta puebla de Monforte, el año 1157.
El nombre del pueblo procede, probablemente, de las llanuras del terreno, “las planas”, que por deformación quedó en Plenas.
Durante el siglo XII permanece bajo la jurisdicción de la familia de Galindo Sanchez de Belchite. En 1197 Plenas pasa a propiedad de Don Gil Sanz y Don Pedro Sanz.
A principios del siglo XIII Plenas es incorporada a los herederos de Galindo Jiménez, junto con otras poblaciones de la zona. Es localidad que pertenece al rey.
Desde 1328 perteneció al poderoso Condado de Luna, que manda edificar el castillo durante las guerras de los Dos Pedros, hasta que fue vendida en 1400 a Pedro Gilbert, de Daroca, poderoso caballero y notario, convirtiéndose él y sus descendientes en Señores de Plenas. Los Gilbert son letrados y poco a poco alcanzan gran notoriedad y cargos en la Corona de Aragón. La familia Gilbert formará parte de la alta aristocracia aragonesa durante el siglo XVI, ocupando sus miembros altos cargos administrativos.
Muchos de ellos son diputados de las Cortes y personas de total confianza del rey de Aragón, como Juan Gilbert, que fue señor de Plenas y consejero real.
En 1495, en el primer censo de habitantes de Plenas, aparecen algunos apellidos que encontraremos en siglos venideros y en la actualidad: Ortín, Navarro, Bailo, Martín, Muñío, Lopez, Martinez, Ezquerdo…
El año 1500 Pedro Gilbert vende Plenas a la Comunidad de Aldeas de Daroca, en la que se integra con ciertos privilegios y desde entonces es Señor temporal de la Villa de Plenas el Asistente de la Comunidad. Curiosa condición pues pasa a ser Señor de Plenas la Comunidad de Aldeas de Daroca y los habitantes, por ser tierras de señorío, no tienen derecho a ejercer cargos de la Comunidad, lo que condiciona el futuro del pueblo pues todo el que quiere progresar y tener algo de poder, debe residir en otra población.
Hay un oficio de la Comunidad que se elige en las Plegas Ordinarias de la Comunidad, es el Alcaide del castillo de Plenas. Ninguno de los muchos que en la historia ha habido, desde 1500 hasta 1710, ha nacido en Plenas.
A mediados del siglo XVI se edifica la iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Piedad.
El siglo XVII es un siglo muy desconocido para la historia de Plenas, Sabemos de la incidencia de epidemias de Peste por la comarca y que en alguna de ellas, para evitar que llegara a Plenas, se pusieron vigilantes en los caminos. Por toda la zona de Huesa, recorrían los caminos un grupo de jinetes armados que eran como la guardia civil actual.
En 1626 se incorpora Huesa a la Comunidad de Aldeas de Daroca, formándose la Sexma de la Honor de Huesa y Plenas es asignada ese año a dicha sexma.
A mediados de siglo, está de Rector de Plenas Don Pedro Pina, natural de Moyuela y muy amigo de Don Pedro Apaolaza, el que fue Arzobispo de Zaragoza y que tenía un hermano artista que probablemente trabajó en alguna obra de las iglesias del pueblo. En 1656 Juan Sierra, natural de Plenas, estudiaba filosofía en la Universidad de Alcalá de Henares.
A principios del siglo XVIII viene la guerra de Sucesión. La comunidad de Daroca apoya a los Austrias, que son derrotados. El vencedor impone el Decreto de Nueva Planta que afecta profundamente al futuro de Plenas. Con este decreto desaparece la Comunidad de Aldeas de Daroca y se crea el Corregimiento de Daroca con los mismos pueblos. Plenas sufre, como todos los pueblos de la Comunidad, grandes impuestos extraordinarios por haber apoyado al bando perdedor. Pero con el paso de los años se recupera la localidad y la comarca de estos reveses Durante el siglo XVIII Plenas vive su momento de mayor esplendor. El aumento de la población, la exportacion de lana y el cultivo del azafrán crea mucha riqueza. Los pueblos de la zona son de los más ricos y poderosos del reino. Se crea una rudimentaria industria textil, con varios telares de lana y tejedores en el pueblo y en otros muchos pueblos vecinos (Blesa, Huesa, Moyuela). A mediados de siglo se construye la torre, bajo la direccion del maestro de obras Fabregat, a imagen y semejanza de la Torre de La Seo de Zaragoza, obra llevada a cabo por las familias más ricas del pueblo: Ornaque, Gorrite, Ortín, Luño, Sancho y Bonafonte. De este siglo son el licenciado Juan Luño, poderoso beneficiado y terrateniente de Plenas, y Carlos Ornaque, religioso y cantor en la Colegiata de Daroca y sochantre en el Burgo de Osma.
El año 1784 nace Manuela Sancho, heroína de los Sitios de Zaragoza, que muy niña emigra con sus padres a Zaragoza.
A finales del siglo XVIII y comienzos del XIX eran varios los bandoleros y contrabandistas que recorrian la comarca, entre ellos la banda del Manteca.
A principios del siglo XIX, durante la Guerra de la Independencia, el territorio de Plenas es escenario de escaramuzas entre los guerrilleros de la zona, (fundamentalmente al mando de El Cantarero y Mina), y las tropas napoleónicas. Un grupo de vecinos del pueblo colaboró con las tropas invasoras francesas, ayudando a detener a guerrilleros. Acabada la guerra, la recuperación es muy dura y lenta. Muchos guerrilleros no se integran en la vida civil y se dedican al bandolerismo. Durante la Primera Guerra Carlista, muchas partidas de guerrilleros, entre ellas las de Gimeno, de Moyuela, y Conesa, de Azuara, recorren los pueblos de las llanuras haciendo una doble guerra, contra las tropas y contra los pueblos, cobrando impuestos, llevándose jóvenes para su causa y ejecutando a colaboracionistas y aquellos que no quieren ayudarles, y luego se refugian en la Sierra. Cerca del pueblo se produce la famosa batalla del Villar, en 1834, y las tropas vencedoras con los prisioneros, pasan por Plenas, donde descansan y entierran a los muertos en las cercanías del Puente del río, camino de Tortosa.
En 1833 se suprime el Corregimiento de Daroca y sus pueblos son divididos entre la provincia de Zaragoza y la de Teruel. Plenas pasa a Zaragoza, al partido judicial de Belchite.
El resto del siglo XIX es tranquilo, con una dinámica de concentración de tierras en pocas manos, gran desarrollo de la ganadería y un fuerte comercio del azafrán con lo que nacen poderosas fortunas, como las de Lino Luño, que se construye una buena casa.
La zona sur de la comarca de Belchite es escenario de las acciones de bandoleros y contrabandistas, entre los que destaca Calzapreta de Belchite.
A comienzos del siglo XX, Plenas sigue anclada en el pasado, sus estructuras y forma de vida son las mismas que en el siglo XVIII pero la sociedad española ha sufrido un gran cambio y la ola reivindicadora llega a Plenas. Estos años también suponen un cambio en la situación de la mujer y Virgilia Marteles es la primera mujer de Plenas que puede estudiar una carrera. Algunos vecinos organizan sindicatos y partidos, como Braulio Cebollada. Los jornaleros y parados del pueblo exigen a través de estos partidos y sindicatos mejoras en su vida, a lo que no están dispuestos los terratenientes y gentes de orden del pueblo, y ayudados por la guardia civil y el somatén se oponen a cualquier cambio. La llegada de la República aviva el sueño de una revolución que cambie las anquilosadas estructuras semifeudales Esta época esta repleta de tensiones e incidentes, y cuando llega la Guerra Civil, Plenas esta dividida en dos bandos irreconciliables que se odian. En agosto de 1936, Plenas es tomada por Columnas anarquistas procedentes de Cataluña, al mando del monevino Saturnino Carod y sufre graves daños en edificios y archivos. Se establece una comuna libertaria integrada en la Comarcal de Lecera junto a otros pueblos de la zona. El pueblo esta a pocos kilómetros del frente y esta en tensión durante todo el año 1937 En 1938, al caer Teruel en manos nacionalistas, se desmorona todo el frente de Aragón y cae Plenas. Entre los seguidores de Franco hemos de resaltar al General Germán Luño , hijo de Lino Luño, y que ha sido el único general que ha dado Plenas.
La guerra supone un golpe terrible para Plenas. Mucha gente válida, con ideas y emprendedora ya no regresará a un pueblo donde la vida cotidiana es tremendamente gris, como en casi toda España pero mucho más acentuada en las pequeñas localidades.
Acabada la guerra, como otros tantos pueblos aragoneses, comienza un lento proceso migratorio que todavía continua.
El franquismo supone un empobrecimiento general de Plenas, se pierden la cultura, las tradiciones, se pierde la población, se pierde la autoestima y la iniciativa debido al paternalismo estatal.
En los años 60, con el desarrollismo, se acentúa la emigración a las grandes ciudades. El campo comienza a mecanizarse y la sociedad española a modernizarse. A partir de este momento comienza una alteración total de la vida de Plenas, se moderniza pero irremediablemente va desapareciendo una forma de vida que persistió durante siglos. Llegamos a la democracia en una situación muy mala para poder encarar el futuro.
La integración en Europa con sus numerosas subvenciones a las actividades agrarias, permite mejorar mucho la economía de los labradores y ganaderos pero al no haber inversión de esos fondos en el pueblo, en la mejora de cultivos y ganadería, es pan para hoy y hambre para mañana.
El pueblo se ha dotado de infraestructuras y se ha modernizado pero el descenso de población es tan acusado que casi ya es imposible el relevo generacional.
El futuro está bastante negro. Tal vez la agricultura y la ganadería ya no sean el motor de desarrollo del pueblo y se deban encontrar nuevas fuentes de riqueza: turismo, cultura, servicios, etc.

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