28 nov. 2011

Montes y tierras comunales

En El País de hoy, 28 de noviembre de 2011, sale un interesante artículo que habla de los bosques y montes comunales, y tal vez en Plenas haya tierras en esta misma situación. Una posible alternativa podría ser la que aquí proponen:
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/bosque/vuelve/estar/animado/elpepusoc/20111128elpepisoc_2/Tes 

En el siglo XIX se desamortizaron muchas tierras que pasaron a manos privadas. Otras pasaron a grupos de vecinos de las localidades que se organizaron para adquirirlos, como sucedió en la localidad de Herrera de Soria. Como la propiedad era indivisible y vinieron luego tiempos de emigración, los pueblos quedaron casi deshabitados y los montes abandonados.
La Asociación Forestal de Soria (www.montesdesocios.es). Decidió buscar a los herederos y proponerles el rescate de los montes y dar un impulso al desarrollo rural.
(…) Los montes del común, o montes de suertes, han quedado todo este siglo al cuidado de unos pocos lugareños, pero no podían tomar decisiones sin el concurso de todos los propietarios, algo prácticamente imposible. Para salvar ese escollo legal que tenía paralizadas cientos de hectáreas, se modificó en 2003 la Ley de Montes y se abrió paso a las juntas gestoras, para cuya constitución bastan 11 vecinos que ahora sí, tienen poder de decisión. En Soria ya se han constituido 22 de estas juntas.
"Los montes en régimen de proindiviso han sido los grandes olvidados, en las estadísticas oficiales, por parte de las administraciones forestales y, lo que es más triste, por parte de los herederos de los compradores, que olvidaban así parte de su historia reciente".
El rescate de esas tierras tiene un "objetivo principal, que es conservar la población que vive en estas aldeas pequeñas, que no sigan yéndose a las ciudades. Por eso, parte de los beneficios que puedan obtenerse, si no todos, deben tener esa prioridad, restaurar casas y permitir que los vecinos tengan una ayuda económica para seguir viviendo en el pueblo", explica Medrano.
Por lo demás, que nadie piense en hacerse rico. Cuando solo se han encontrado los 11 propietarios precisos para constituir la junta gestora, el resto del dinero solo puede reinvertirse en mejoras, del monte o del pueblo. Y si se encuentra a todos, el reparto dinerario es ridículo.
"Hay que insistir en que esto no reportará beneficios económicos, de lo que se trata es de que se recupere un sistema de gestión integral, silvopastoral, como el que hubo, equilibrado, y sostenible", sigue Pedro Medrano.
Pero cuando el dinero asoma la patita las cosas se complican inevitablemente. En algunos pueblos, el monte ha empezado a ser más rentable de lo que fue: la culpa la tienen los nuevos molinos de viento.




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