11 oct. 2010

De Plenas a la Sierra. 01 Remedios curativos para personas


Aciática, ciatica
Para curar la ciática, el reuma y los dolores articulares, cuecen romero y toman baños con el líquido resultante. Antiguamente este remedio era recomendado por los curanderos de los pueblos cercanos (P).
En Fonfría, tomaban nueve baños de agua, pero vertiendo en la misma, el líquido obtenido de la cocción de selvia (salvia), tomillo y hojas de espino de roca (F).

Almorranas, hemorroides 
Las almorranas desaparecen llevando una “castaña borde” en el bolsillo. Conforme se seca la castaña, las hemorroides lo hacen también. El único lugar donde se conoce y se puede recolectar este fruto, es en la “noria de Crisanto” de Moyuela (P). Otro remedio curativo, consiste en cocer cierta planta silvestre. El líquido resultante, se mezcla con leche cocida o sin cocer y se aplica a los tumorcillos (P).Un sistema muy antiguo para curarlas, consistía en coger viva una sacristina (lagartija) de dos colas; se metía en un cañuto de caña y se dejaba encerrada. El cañuto debería llevarse en el bolsillo y conforme muere asfixiado el animal, las almorranas se secan. Es raro o complicado encontrar saurios de dos colas, pero la insistencia de algunos informantes casi consiguen convencernos a pesar que lo máximo que hemos visto han sido lagartijas sin cola y que posiblemente hubiesen sido mutiladas por los chavales con algún tiro de piedra. Esta misma solución está recogida de otras personas, pero con lagartijas de una cola. A fin de cuentas, es parecido (P).

Cuando se tiene almorranas y se quiere defecar sin dolor, una de las formas más eficaces consiste en tomar un par de cucharadillas de aceite de oliva siempre que sea necesario (P). También, basta con mojar la zona con los orines del propio interesado. Otro remedio, es cocer ortigas y mojarlas con el líquido obtenido (P). Las brochas (planta que se recoge en la umbría), se cuecen y se embadurnan con el líquido, hasta que desaparecen (P).
En la Sierra las eliminan lavándolas simplemente con agua fría (A).

Anemia
La anemia la atajan, tomando en ayunas y durante nueve días seguidos, una yema de huevo batida con azúcar, ron, coñac o vino. Estos tres últimos ingredientes son a gusto del enfermo (P). Los piñones de pino también los utilizan para el mismo fin (P).


Anginas 
Para curar las anginas se cuecen tronchos de junco (raíces). En el líquido se disuelven dos o tres cucharadas de azúcar y se hacen gargallas (gargarismos), pero sin llegar a ingerirlo (P). Otros, colocan paños bien calientes en el cuello (P). Diferente remedio consiste en hervir medio limón y rebullao (envuelto) en un trapo, lo colocan en forma de cataplasma (P). También, se corta un limón por la mitad: en una de las dos partes, se echa buena cantidad de sal y se chupa tres o cuatro veces (P). Otra variante consiste, en tomar agua de limón con bicarbonato (P). Algunos, “los más entendidos”, las curan frotando la vena principal de la muñeca (P).
Es bueno para las anginas tomar agua caliente y limón (A).


Apetito
Para estimular el apetito se bebe el líquido obtenido de la cocción de una planta llamada Ruda, que por cierto tiene un sabor muy almargo (amargo) y el color parece al del vino clarete (P). Una yema batida de huevo con azúcar y mezclado con vino (mejor si es bueno), les daban a los chicos para que “les entrase la gana de comer” y como alimento. Se lo tomaban por la noche, antes de acostarse y durante nueve días seguidos (P).

Asma
Para curar el asma se cuece una planta “paicida al tabaco” (parecida) y se bebe el líquido (P). Otro remedio muy eficaz, consistía en recolectar hojas de venenera dejarlas secar en cestas y cuando atosigaba (apuraba) la enfermedad, se molían y fumaban. Hemos escuchado el caso de un viajante que visitó Plenas y que padecía esta enfermedad. Al ver que tenía problemas con la respiración, le recomendaron que fumase rápidamente un cigarro elaborado con esta planta. "Antes de acabarlo, ya se le había pasado la fatiga" (P). Algunos, fumaban hojas de higuera secas (P).



Bronquios
Se hacen cocciones a base de romero, flor de malva y cebolla (P).
También en Plenas, existe otro remedio que consiste cocer en un litro de agua, dos piñas de pino piñonero y un limón cortado por la mitad, se deja reducir por la mitad y se toma el líquido azucarado con miel, hasta que se acaba. La medida recomendada en cada toma, puede asemejarse a la capacidad de una copa de anís de las antiguas (P).

Cabello
Para evitar la caída del cabello algunos se echan de vez en cuando, esencia de espligo (espliego) en el cuero cabelludo (P). Otro remedio y que algunos utilizan, es cocer espliego y tomillo, y se unta el cuero cabelludo con el líquido obtenido (P). También dicen que rompiendo un huevo en la cabeza, frotando el cabello y dejándolo en reposo diez minutos, va muy bien para evitar que se caiga (P). Para que no crezca el “pelo rubio” después de algún corte o herida, se fríe un fardacho (lagarto) vivo con aceite bien rusiente (candente). El aceite resultante de color muy dorado, se estrega con una pluma de ave de corral en la zona afectada y vuelve a salir el pelo del color que tenía. La misma solución también se aplica en las caballerías (P).
Dicen que si te frotas el cabello con alcohol, crece más (A).

Cabeza (dolor de)
El día de San Juan, antes de salir el sol, es costumbre lavarse la cara con agua del río para no tener dolencias de cabeza durante todo el año. Si algún vecino no se puede desplazar al río para cumplir con este rito, se le lleva el agua hasta su domicilio (P). Otro remedio muy generalizado consiste en colocarse un pañuelo humedecido con agua alrededor de la misma (P). Para curar el dolor de cabeza producido por enfriamientos, la tía Curata, recomendaba colocarse encima de la cabeza una tortera de barro con agua hirviendo (P).

Para aliviar el dolor de cabeza y la fiebre, se atan alrededor de la misma, paños impregnados en vinagre o anís (P). Algunas mujeres cuando padecían de dolor de cabeza se colocaban sobre la misma un “sebo de res” y cubierto con un pañuelo (P).

Caídas 
Cuando los niños querían saltar alguna distancia o pared, y con la finalidad de no tener miedo y no dañarse, recitaban la siguiente frase:
La Virgen se tiró
y no se mató,
yo me tiraré
y no me mataré (P).
Carbuncos o cabroncos
En ocasiones, a las personas que abrían ovejas enfermas de banzo (bazo), les salían en la piel carbuncos o cabroncos (malos granos). Algunos se colocaban una cataplasma compuesta por una yema de huevo, hasta que reventaba el grano (P). También se quemaban con hierros rusientes (candentes). Otros acudían al curandero de Piedrahita (Teruel), el cual los sajaba y quemaba con sosa cáustica, quedando en la piel una acentuada señal. Otra curandera que visitaban para estos menesteres, era la de Fuentes Claras (P).

Caspa
Para la caspa, el curandero de Herrera de los Navarros recetaba cocer salvao (salvado), colarlo y con el agua obtenida chapear (mojar) la cabeza (P).
En la Sierra la caspa la eliminan dándose aceite de oliva por el cuero cabelludo, y a las dos o tres horas, se lavan la cabeza con jabón de tajo y abundante agua fresca (F).

Catarros y afecciones respiratorias
Para curar los catarros y afecciones respiratorias, se dejan macerar flores de tomillo chilador con alcohol de 96º. Las flores deben de estar muy pretas (prietas) en una botella o recipiente de cristal. El líquido se frota en el pecho para aliviar el dolor y también se introduce en las fosas nasales con un algodón para respirar mejor (P).

Otro remedio para curar los catarros de las personas adultas, consiste en cocer un puñado de higos secos con vino tinto. Filtrado se bebe el líquido antes de acostarse (P). Esta misma receta también se utiliza en la Sierra, pero añadiéndole azúcar o miel (F) y (A).
Para curar los catarros de los niños, se les daba de beber un jarabe hecho con una planta llamada “dedicos de San Juan” y azúcar: “En un puchero con agua, se echa un puñado de dedicos y azúcar, se cuece y se les da de beber el caldo” (P). Otro remedio para los niños consiste, en aplicarles sobre el pecho una tortilla caliente en cataplasma y sujetada con un paño (P). Otra de las maneras utilizadas es cocer malvavisco y beber el caldo (P).
También cocían regaliz de palo y bebían el líquido. Dicen que esta planta hay que cocerla muy bien. El regaliz lo recolectaban en Letux, pueblo cercano a Belchite. Hace muchos años, en Letux cosechaban el regaliz que salía por sus campos y que luego vendían a fábricas de Zaragoza (P). Otra forma de curar los catarros, consiste en recolectar la mañana de San Juan y antes de salir el sol, flores de malva y malvavisco. Se cuecen y se bebe el líquido (P).
Hay un refrán popular aragonés que dice: “Con agua de malvavisco se cura hasta l’obispo”. Quiere decir que el malvavisco cocido y en infusión, es considerado una panacea para toda clase de dolores y males.



La flor de sauquera (saúco) cocida y se bebe el líquido resultante. Otros, la flor de saúco la utilizaban de distinta manera: recolectada la mañana de San Juan, se dejaba secar y se guardaba con el fin de echarla en el brasero durante la época invernal; el humo que emanaba se extendía por la habitación y curaba los catarros bronquiales (P). También es bueno inhalar en vapor obtenido en la cocción de tomillo o manzanilla (P).
Las raíces de los juncos se cuecen con agua y azúcar, y se obtiene un jarabe que toman para curar los enfriamientos (P). Esta misma receta está localizada en Herrera de los Navarros por la Enciclopedia Temática de Aragón: "Jarabe de juncos azucarando el agua resultante de hervir las raíces blancas para la tos". Palas de chumbera asadas para los enfriamientos. En Herrera de los Navarros se aliviaba el enfriamiento de los niños poniéndoles sobre el pecho y espalda, sendas sopas de pan empapadas en vino.
En Fonfría, para curar los enfriamientos cuando se tiene el pecho muy crudo, se colocaban en cataplasma plantas de la malva cuando están en flor (F).

Dentadura
Para tener los dientes relucientes hay en masticar sielva (salvia) (P). Los dientes se fortalecen comiendo fresones (P).
Para aliviar los dolores de la dentición de los niños, habría que matar un ardacho (lagarto), cortarle la cabeza y dejarla secar. Cuando estaba seca, se envolvía en una tela y se cosía en su alrededor formando una bolsita. Luego se pasaba una cuerda por el saquito y se colgaba al cuello del niño, como si fuera un amuleto. Este remedio casero lo utilizaban en Fonfría. En el mismo lugar, hablaron de meter huesos de dátiles, en vez de la cabeza del lagarto (F).
Similar al anterior, recogimos otro de El Colladico, pueblo deshabitado de la Sierra, vendido hace años y derruido por sus propietarios: "Coger un ardacho vivo, cortarle las patas y colgarlas con una cuerda al cuello del niño". También en Fonfría echan semillas de beleño en agua hirviendo y aspiran el vapor. Dato curioso de esta planta, es que tiene propiedades alucinógenas y antiguamente fue usada en magia (F). En este mismo lugar, para hacer desaparecer el dolor de muelas se cortaban todas las uñas de las manos y pies, pero con la condición de ser cortadas siempre en lunes (F).
Para curar las caries, se colocaban en la cavidad enferma una piedrecita de sulfato. También utilizaban Creesona, ungüento parecido al yodo (P). Antiguamente, para aliviar el dolor de muelas se buscaba un gusano esponjoso (llamado a veces de seda) localizado en las piedras de los ríos y paredes, se envolvía en un trapo y se llevaba en el bolsillo (P).


Uno de los remedios más utilizados y eficaces para aliviar este dolor, consiste en enjuagarse la boca con anís, aguardiente o cazalla (P) y (A).
También hacen una solución picando tres ajos con sal y vinagre, y se enjuagan la boca (P). Llevando en el bolsillo saas de culebra (sayas, mantos), evitan y protegen del dolor de muelas (P).

Diarreas
Como en otros muchos lugares, para curar ciertas enfermedades se acudía a los poderes curativos y mágicos que a buena parte de las aguas manantiales se le atribuían. Un sistema muy tradicional y arraigado en Plenas para curar las diarreas, era beber agua de la Fuente Estrella (P).



También en Fonfría curaban las diarreas acudiendo a un manantial situado en el río Lanar (que es el que llenaba la balsa del molino harinero), llamado familiarmente “la fuente del río Lanar” (F).
En Allueva dicen que bueno tomar zumo de limón (A).
Para “cortar” las diarreas se bate un huevo, se mezcla con agua, azúcar y una chorrada de anís y luego se bebe. Otro remedio parecido al anterior, consiste en beber el resultado de batir una clara de huevo y gaseosa de papel. También comen carne de membrillo o arroz blanco cocido y aceite. Otro remedio consiste en moler una cucharada de arroz hasta dejarlo harinoso, se introduce en la boca y se toma acompañado con agua (P). Este mismo remedio lo utilizan en Fonfría y le llaman “horchata” (F).
Hace años, las gentes que tenían descomposición de cuerpo, acudían para curarse al corral de Germán el Cabrero. En este corral había un pozo cuya agua dicen, que “cortaba” las diarreas. Este pozo llamado de “Los Curatos”, tenía una profundidad de 17 metros, y hasta hace 40 años, lo utilizaban para abastecerse de agua, tanto personas o animales y como uso medicinal. Más tarde fue enrunado con escombros (P). Las diarreas de los niños las solucionaban dándoles para comer confitura de tomate (P).

Diviesos y granos
Para que revienten los granos ciegos se asa un trozo de cebolla con aceite, luego se cubren con la misma y se ablandan (P). También en Fonfría utilizan el mismo sistema: "Se asa la cebolla a medio asar y se coloca en el grano, madura y desaparece" (F).
Con el fin de ablandar los diviesos se les aplicaba excrementos humanos del mismo interesado y recién defecados, cubiertos con algún piazo (trozo) de trapo o paño (P). Para reventarlos, otros, aplican en cataplasma unas sopas de pan mal hechas (P).
Otro de los remedios más utilizados consiste en aplicar en cataplasma hojas peladas de balsamina. Esta hierba la suelen plantar en macetas para cuando es necesario (P). Los granos ciegos se curan aplicando una yema de huevo con una poca de cal y sal. Se tapan y revientan. Otro remedio, es aplicarse una cataplasma con malvavisco picado (P). Algunos dicen, que tomar agua de la Fuente Estrella es buena para curar los granos. La oropesa es otra planta que nace en el monte y que también se utilizaba para descubrir granos ciegos (P).


También se colocan un trozo de col chotera (parecida a la lombarda) bien ajustada con cebolla y bien calientes (A).

Dolores
En general, para aliviar los dolores de cualquier parte del cuerpo se dan friegas con miel (P).

Escaldados, golondrinos
Escaldados con agua hirviendo: "Se cogían en la umbría hierbas verdes con picos, se metían en latas y se llevaban a tostar al horno. Luego se machacaban con el almidez (almirez) y se echaban sobre el escaldao" (P). Motivado por el sudor, para que no se escalden las axilas u otras zonas del cuerpo, antiguamente, se colgaba en el sombrero de paja una ramita de cardo setero (P). Un remedio parecido lo hacían en Juslibol, barrio cercano a Zaragoza, pero en vez de cardo setero, colgaban un abriojo “pa que no saliesen golondrinos”.
Se impregnan una solución de aceite de oliva y agua, todo bien batido, hasta alcanzar el punto de una salsa mayonesa (A).
Para curar las ampollas producidas por quemaduras: se bate una yema de huevo con un poco de manteca de cerdo, se cubre la zona, y sin taparla sana a los pocos días (P). También se curan las quemaduras, pasándoles varias veces una rodaja de patata (P).
Los vecinos de Fonfría se echan sobre la quemadura aceite de oliva y luego agua. En este pueblo, la nieve y el hielo perduraba durante buena parte del año; cuando sufrían quemaduras lo más frecuente era batir aceite de oliva con nieve y untaban la zona “en el ínte” (en el momento) (F).

Escurruto, escorbuto
Para curar el escurruto (escorbuto) se mastica azadera (acedera). Esta planta solamente se localiza en Plenas, en un barranco de la umbría, próximo a la ermita del Carrascal (P).

Estómago
Para curar el enfriamiento de estómago de los niños, se colocaba un papel de periódico o de estraza untado con miel (P). Otro remedio, consiste en hacer una cataplasma compuesta de una corteza de pan, mojada con vino caliente y envuelta en un periódico (P).
En la Sierra para aliviar los dolores estomacales, toman té de roca cocido. Otros beben el agua de la cocción de camamila (manzanilla) (F) y (A).

Estreñimiento
Para curar el estreñimiento se cuecen flores de malva y tomillo chilador. Con un irrigador o pera, se echaban lavativas por el ano del enfermo (introducir el líquido) con el fin de favorecer la expulsión de los excrementos (P). También se beben un vaso de agua hervida en ayunas. Otros lo combaten, tomando una copa de aceite de oliva en ayunas (P).


A los niños de corta edad que padecen de estreñimiento, se les aplica en el ano un mixto (cerilla) untado de aceite de oliva, con el fin de lubricarlo. A esta operación se le denomina, “hacer calas” o calicas (P). También para los niños, se corta un fino trozo de patata y se le introduce en el ano (P). Otro remedio consiste en coger el mango de una cerilla, untarlo con jabón de tajo y reblandecerlo con los dedos hasta conseguir un pirulico (punta). Luego se introduce (P).
Cuentan en Fonfría, que cuando un niño se halla estreñido es que está aitao (empachado, indigesto) y se le dan friegas por todo el cuerpo, con las manos del masajista embadurnadas en un poco de aceite. Antiguamente esta operación era muy habitual realizarla y los cuerpos de los pequeños se ponían muy colorados de tanto frotar (F).

Fiebre
Para cortar la fiebre se colocan paños de agua fría sobre la frente y se restregan con sal las pantorrillas. Este mismo remedio se aplica a los niños, pero con la variante de restregar las piernas con agua salada, al igual que los paños de la frente, que se componen de la misma disolución o con vinagre (P). Para curar las fiebres profundas, se aplicaba sobre el pecho del enfermo una piel de conejo recién sacrificado y con la parte interior en contacto con el pecho. Otros, no toman ningún alimento hasta su total desaparición (P). Comentaban que en Azuara, pueblo cercano a Plenas, se curaba la fiebre abriendo en canal un conejo vivo y aplicándolo sobre el cuerpo del enfermo del que traspasaba la calentura.

Flatulencias
Algunos, han utilizado el hinojo cocido se utiliza para las flatulencias.

Garganta
Para aliviar el dolor de garganta de los niños, se colocaba un rebullo (guedeja) de lana de oveja en cada lado y se cubrían con un tapabocas (bufanda) (P). Para que desaparezca la ronquera de garganta, se echan cuatro o cinco gotas de yodo en un vaso de leche (no más de cinco, ya que puede ser peligroso) y se bebe antes de acostarse. El efecto es muy rápido (P).
En Fonfría para curar la garganta y ablandar el pecho, recurren a la miel. Si es recolectada en el año mucho mejor (F). Se colocan sobre el cuello col chotera bien caliente (A).

Garrampas, calambres
Para no tener garrampas (calambres) mientras se duerme, es conveniente dejar debajo de la almohada un puñado de corchos (P).

Golpes e hinchazones
Los dolores producidos por golpes, los alivian colocando una venda bien ajustada (P). Para rebajar las hinchazones, hay que cocer flor de sauquera (sauco) y se unta con el caldo. Otro remedio consiste en aplicar vapor de la cocción de la misma flor de sauquera. También se cuecen hojas de noguera (nogal) y con un paño humedecido en el líquido, se frota la zona inflamada (P). Para curar las inflamaciones que llevan pus se asa una cebolla con aceite y sal, y cuando está muy caliente (casi quemando), se aplica a la zona, aguantando todo lo que se pueda resistir, y así revienta (P). Las inflamaciones producidas por picaduras, se curan dando friegas de agua con un poco de amoníaco (P).

Las hinchazones las rebajan mojándolas con cieno (barro de los charcos) (A). Con alcohol y hérnica cocidos, elaboran un ungüento que utilizan para los golpes y moraduras. "Ha de salir la moradura para dártelo" –comentan–. La hérnica es una planta cuyas flores parecen pequeñas brochas, se recolectan desde el día de San Juan, al mes de agosto y el lugar donde se recolecta se llama la Val del Cerrajón (F).

Hemorragias y heridas
Para detener la hemorragia producida por algún corte o herida, se recitaba la siguiente oración:
Detente sangre en tus venas,
que Dios pagó nuestras penas,
en el árbol de la cruz,
por su muerte Amén Jesús.
“La herida dejaba de manar sangre” (P).

En Fonfría, se hacía una variante:
Detente sangre en tus venas,
como Cristo pasó penas,
en el árbol de la cruz
pater noster Amén Jesús.
Se recitaba esta oración mientras se hacía la señal de la cruz sobre la herida. Luego se rezaban dos padrenuestros y dos avemarías (F).
Antiguamente, las heridas producidas por cortes, golpes…, las curaban impregnándolas con herbas (hierbas), tierra y vino (P). Las piqueras (heridas), se sanaban colocando sobre las mismas una tallarana (tela de araña) de las que se hallaban en los techos de las cuadras y que se guardaban para esta finalidad. Nadie quitaba las telas de araña de las cuadras y cubiertos, ya que preservaba a los animales de ciertas calamidades y enfermedades. Otro remedio para curar las heridas, era hacer un bálsamo hecho con aceite y unas hierbas de pelillos, que se deberían de recolectar la noche de San Juan, dejándolas en maceración 40 días al sereno. Otra variante utilizando tallarana (tela de araña), es aplicarla untada de aceite. (P). Se cortaba una planta llamada matafaruga y se dejaban macerar unas cuantas ramitas en aceite, aproximadamente quince días. Este bálsamo se utilizaba para los cortes y heridas, también en quemaduras, aplicándolo a las mismas con una pluma de ave de corral. La matafaruga, llamada también bufas, es un arbusto muy aromático que se solía prender fuego en la lumbre del hogar, dando cierto olor a toda la estancia. También se emplea como ornamentación de floreros, ya que el aroma que desprende suele durar mucho tiempo (P).

También para curar cortadas y heridas se arrancan cardos de los que se crían en el sementero (los de escardar) y se pretan (prietan) hasta que desprenden un líquido, y éste, se echa sobre la herida. Este mismo remedio se aplica también para los animales (P). Otros curan los cortes, haciendo sobre las mismos varias veces la señal de la cruz y luego se echan vino (P). Cuando se cortaban las mujeres en las manos y para que curasen las heridas, otro remedio consistía en ir a lavar la ropa con jabón de tajo al lavadero del pueblo (P). También se hierve “hierba cangrena”; se lava la herida con el líquido y luego se impregna con polvo de grijas (piedras de río). El polvo de grijas se obtiene machacando las piedras y luego cerniéndolas. El resultado es bueno y cicatriza rápidamente (P). Para desinfectar y curar heridas, se les echa bálsamo elaborado con “herba de balsamo” y aceite, en maceración durante nueve días al sereno (P).
En Fonfría, se llena una botella de cristal con flores de saúco bien prietas; se deja macerar hasta que las flores se pudren o ennegrecen y se forma líquido. Este preparado se utiliza para curar toda clase de heridas: "Se unta la herida con el caldo, se tapa y se cura rápidamente". Esta misma solución también la utilizan para curar animales. También recurren con el mismo fin a la miel. Impregnan la herida con miel a modo de cataplasma. Cuando sale sangre de la nariz, hay que mojar la nunca del infortunado con un jarro de agua fría y deja de salir (F).


Hernias 
Las hernias de los niños se intentaban curar el día del Corpus. Se preparaba al niño en su cuna en el patio de la casa. Cuando pasaba la procesión y llegaba a la altura de la casa, se echaban flores, se cogía la cuna con el niño y se colocaba durante unos instantes debajo del palio. Antiguamente, un remedio que utilizaban para curar las hernias inguinales, consistía en echar sobre las mismas sangre de fardacho (lagarto). Se cazaba el lagarto en el mes de marzo, pero tenía que ser a mano, sin herirlo. Para ello, había que colocarse guantes a fin de evitar la mordedura. Una vez en casa, se colocaba el animal encima de la hernia y se degollaba para que cayese la sangre y mojase la zona enferma. Dicen que la sangre es muy fría y te causa enorme impresión (P).
También en Fronfría para curar las hernias de los niños, hacían un rito similar al de otros lugares de Aragón. Este rito, mezcla de cristianismo y paganismo, se realizaba la noche de mágica de San Juan y se deber de contar con dos personas, una llamada María y otra Juan. Esta noche, las dos personas se llevaban al niño enfermo debajo de un saúco y lo pasaban varias veces entre dos ramas en forma de horquilla, recitando la siguiente frase:
Tómalo María
(decía la una)
tómalo Juan…
(contestaba la otra) (F).
En Allueva, abrían por la mitad el tronco de un rebollo (roble) y pasaban al niño, luego lo juntaban y ataban. Si volvía a tomar el árbol, el herniado curaría (A).


Herpes y sarpullidos
Las herpes se curan, restregándolas hasta dejarlas en carne viva. Luego con una pluma de ave, se impregnan de un batido hecho con pólvora fina, clara de huevo y dos o tres cucharadas de manteca de cerdo. Para curar los sarpullidos o erupciones de la piel en la zona del cuello, se cortaba en trozos pequeños una ramita de saúco. A modo de collar o gargantilla se unían todos los trozos con un hilo y se colocaba en el cuello hasta que desaparecían las erupciones (P).


Hipo
El hipo se corta, bebiendo siete sorbos de agua con el vaso al revés. Otro remedio consiste en tragar cuatro o cinco veces saliva con la boca cerrada y manteniendo la respiración (P).
Algunos lo atajan comiéndose un trozo de pan (A). Un remedio diferente de Fonfría consiste en doblar siete veces seguidas el dedo corazón hacia la muñeca y así desaparece (F).

Insomnio
En Fonfría para poder dormir sin complicaciones, antes de acostarse se bebe el líquido obtenido de la cocción de manzanilla o tila, aunque esta última la consideran más eficaz para el remedio (F).

Infartos
También dicen que para reanimar de los infartos se le da al enfermo un vaso de agua con cuatro o cinco gotas de yodo (P).

Lombrices
Las lombrices de los niños salen al exterior untando el ano con aceite. Otro remedio consistía en alumbrar el ano con un mixto, candil o vela y salían al exterior. Había que cogerlas con un trapo de lana (P).
A los niños que padecían de lombrices se les untaba el ano con una poca de miel para que saliesen al exterior y luego se las quitaban con algodón. Otro remedio consiste en lavar el ano con agua de azúcar (F). En Allueva, les dan dos o tres cucharadas de miel y un buen trago de vinagre (A). La Enciclopedia Temática de Aragón, cita que la cáscara de huevo machacada muy menuda con otros ingredientes que lo mismo servía para matar las lombrices de los niños que para curar los hemorroides. También se hacían lavativas de ajos.

Malestar
El malestar siempre lo remedian tomando té de roca cocido (P).

Nervios
Como tranquilizante cuecen hojas de olivera (olivo) y se beben el líquido resultante. Para que un nervio acaballao vuelva a su estado normal, se dan masajes con saliva. (P).

Oídos
Para curar el dolor de oídos se acudía alguna mujer que estuviese criando, y ésta, les echaba algunas gotas de teta sobre los mismos, desapareciendo por completo el dolor. Para utilizar este método, habría que ir a una mujer que estuviese criando una niño de distinto sexo que el enfermo. Otro remedio para curar el dolor de oídos, hay que colocar en su interior un trocito de tocino de pernil (P). En la Sierra se echan unas gotas de aceite de oliva (A).

Ojos
Para curar los anzuelos (orzuelos) de los ojos, ponían al sereno una llave de caño hueco. Al día siguiente por la mañana, la pasaban varias veces por la parte enferma. Otros pasaban limas de acero. Otros, se curabann pasando por los mismos una cola de gato (P). Para los derrames de los ojos, se cuece raíz de zarza (zarzamora) y se lavan con el líquido (P).


Para fortalecer la vista se come hígado de cordero crudo o pasado un poco por la sartén. También dicen que es bueno para la vista, comer azanorias (zanahorias) de vez en cuando (P).
Cuando se mete alguna mota en los ojos y mientras se intenta extraer se recita tres veces:
Santa Lucía Daroca
mete dedo y saca mota.
Y dicen que sale sin ningún problema (P).

Otra variante de esta letanía la saben en Fonfría:
Santa Lucía Daroca
mete mano y saca mota.
En esta misma localidad, para curar los orzuelos se lavan los ojos con agua de manzanilla (F).
Para preservar de enfermedades a la vista, se lavan la cara en el río, la noche de San Juan y antes de salir el sol (P). Recuerdan que el curandero de Herrera de los Navarros para curar las cataratas, se llenaba la boca de aguardiente o anís y lo expulsaba pulverizado sobre los ojos de los pacientes.

Ombligo, meligo
Para meterles el meligo (ombligo) a los recién nacidos, se les colocaba una “perragorda” encima del mismo y rodeado el cuerpo con una venda (P).

Orina
Para evitar que los niños se orinasen en la cama, cocían “ratones del zafrán” (topillos) y les daban de beber el líquido (P). Ahora, se describe una “receta” para los niños que los niños se orinen en la cama: coger una lumbre del hogar y hacer culebrillas en el aire. Hace años, en los oscuros atardeceres y cuando la familia se reunía después de cenar alrededor del hogar, los niños, mientras hablaban los mayores, solían jugar haciendo culebrillas con la lumbre. Entonces los más viejos, sugerían con socarronería, que cesasen de hacerlas porque se orinarían en la cama (P).
Para aliviar los cólicos de riñón se toman baños con agua bien caliente durante nueve días seguidos, luego se envuelve el cuerpo con una sábana (P).

Paperas
Para curar las paperas, se colocan un tapabocas (bufanda) bien caliente alrededor del cuello. Otra forma de curarlas consiste en colocarse en la zona, un rebullo (rebujo) de lana de oveja sin lavar y recién cortada (P).



Péndiz, apéndice
Para aliviar el dolor de la pendiz se colocan bolsas de hielo sobre la zona afectada (P).

Picaduras
Para curar las picaduras de las vispas (avispas), se cubren de barro hecho con arcilla. Si no se dispone de agua y arcilla, sirve barro hecho a base de orines o saliva y tierra (P).
Pero para evitar las picaduras de estos insectos si te topas (encuentras) con algún cajero (enjambre), existe un remedio: delante del cajero te tienes que santiguar y decir tres veces:
Caín mató a él ¿Abel?
por envidia de él.
Y luego se escupe tres veces en el suelo. Algunos, para que no les piquen, se muerden la punta de la lengua (P).
En Fonfría, se curaban embadurnándolas con barro de zanago (charcos) de agua en descomposición que se localizaban por las calles. Otras veces lo hacían con moñagas (excrementos) de vaca (F). En otras ocasiones, si la persona picada tenía síntomas de picores producidos por el veneno de la avispa, se iba a restregar las manos y los brazos con arena del río (F). Las picaduras de avispas las curan frotándolas con sal o agua fría (A).
Para ahuyentar a las pulgas y evitar picaduras, es conveniente tener por varios lugares de la casa “hierbasana de burro” (P). Otra manera muy curiosa de tratar las picaduras la explica la Enciclopedia Temática de Aragón: "En Caspe utilizan semen para curar las picaduras de alacrán".




Pulmonía
La pulmonía la intentaban sanar colocando ventosas en el pecho del enfermo. La tía Pascuala, la Garrosa, las curaba colocando en la parte enferma una “perragorda de las viejas”. Encima colocaba algodón impregnado en alcohol y le prendía fuego. Finalizaba la curación colocando un vaso boca abajo formando ventosa. Otros, guardaban sangrijuelas (sanguijuelas) en una botella y cuando alguien enfermaba, colocaban algunas en la zona donde estaba el mal. Las sanguijuelas chupaban la sangre y sanaba. Mientras las sanguijuelas hacían la correspondiente sangría, iban aumentando considerablemente de tamaño y debido a la sangre que ingerían (se hinchaban). Para poderlas utilizar nuevamentese quitaban las sanguijuelas de la zona afectada y se colocaban en un plato con ceniza para vaciarlas de la sangre que habían chupado (P). 

 
Punzas, punchas
Las punzas clavadas en la piel, se extraen untándolas con aceite. También se ungían con un bálsamo que tenían preparado con anterioridad. El bálsamo se hacía con hiel de tocino y aceite, introducido en un frasco y dejado a macerar al sereno durante cuarenta días. La punza se pudría y si había pus sanaba. Otra variante recogida también en Plenas, consiste en untarlas con el líquido obtenido de la maceración de una hiel de tocino en aceite durante nueve días seguidos al sereno. Uno de los remedios más eficaces consiste, en cubrirlas con cera del oído y al poco tiempo se pudren las astillas (P).
En Fonfría las untan con aceite y las tapan con una venda hasta que se pudren. Otro remedio consiste en colocar en cataplasma una hoja de cardo borriquero con aceite (F).

Pupas
Antes de aparecer el famoso “Ungüento de Cañizares”, para curar las pupas hacían bálsamo, macerando al sereno hojas de rosa con aceite de oliva (P).

Rabia
Quizás sea la enfermedad que peores recuerdos tienen los habitantes de Plenas. Recuerdan, que hace 40 ó 50 años murió de esta enfermedad un vecino del Barrio Alto y que fue mordido por un perro portador de esta enfermedad. El malogrado se fue a cazar y encontró en el monte un perro vagabundo. Fue a darle una patada y el perro le mordió. De regreso al pueblo y cuando fue a beber agua, decía que en el botijo había un perro. Cuando se acercaba al abrevador, en el agua veía reflejada la cara del perro. La muerte fue desagradable y dolorosa, murió rabiando. Destrozó la almohada y se golpeaba por las paredes de la habitación donde se hallaba encerrado. Cuando se le acercaba algún familiar le gritaba: ¡no os acerquéis, que os morderé! En esta situación estuvo unos quince días, hasta que la muerte hizo presa de él. Hace años no era difícil contraer esta enfermedad, ya que los perros carecían de cualquier control veterinario y la medicina en nuestro país estaba bastante aletargada. Lo curioso, es que cuando muerde un animal rabioso no existe ningún signo clínico que permita asegurar si se ha contraído la enfermedad. Únicamente la observación del animal mordedor o el examen de su cerebro, puede confirmar o descartar la enfermedad.
Antiguamente se intentaba atajar con un montón de inyecciones en la tripa del enfermo. Era escalabroso.
Dicen, y es creencia popular, que si te muerde un perro y para comprobar si estás contaminado, te debes de mirar la cara en el agua de cualquier estanque o recipiente. Si aparece la cara del perro en el agua, es que has contraído la enfermedad. Un vecino de Plenas fue mordido por un perro, pero probablemente influenciado por el desagradable suceso contado con anterioridad, cada día que pasaba se encontraba más preocupado y temeroso de haber contraído la enfermedad. Con lo cual, la familia tomó rápidamente medidas y se trasladaron a Zaragoza. En la capital fueron a visitar a un médico especializado en mordeduras de animales. Una vez realizado el examen médico, el galeno preparó una enorme inyección compuesta a base de sesos de conejo machacados y se la inyectó al enfermo. Es cierto que no murió de la rabia, pero desde entonces la salud le fue empeorando llegando a morir bastante joven.
“Tradicionalmente la rabia se viene tratando con el procedimiento ideado por Pasteur; consiste en la inyección de extractos de médula espinal de conejo inoculado, debidamente desecada y molida, mezclada con agua salada y glicerina, y repitiendo a diario la inyección con médula más virulenta, hasta llegar, hacia el vigésimo primer día, a la médula fresca. Actualmente la principal vacuna en el mundo se obtiene a partir del tejido nervioso del cordero”.

Repelones, roadedos, uñeros
Para no tener repelones en los dedos es conveniente cortarse las uñas los días de la semana que carezcan de la letra “R” lunes, jueves, sábado y domingo). Los roadedos (royadedos) los curan asando un trozo de cebolla con aceite, luego se coloca atada en el dedo enfermo y sana en tres o cuatro días. A base de agua, pan y azafrán hacen las llamadas sopas mal hechas. Dejándolas que espesen, se aplican en cataplasma en el dedo y en un par de días está curado (P).

Reuma
Cociendo espliego, romero, hojas de nogal y tabaco de cuarterón, se obtiene un líquido que mezclado con agua en una bañera, sirve para aliviar el reuma. Se toman baños durante nueve días seguidos. A la salida de cada baño sin secarse, se envolverá al paciente en una sábana y se le acostará en la cama. Para el dolor de huesos y reuma, se echa en un caldero cal viva con agua y cortezas de olmo. El enfermo debe de tomar baños de vapor cubierto con alguna manta o lienzo. Cuentan que algunas personas que utilizaban este remedio se quejaban constantemente de las quemaduras que les producía el vapor sobre la piel. Los más adinerados acudían a los afamados Baños de Segura (Teruel). Bajo control médico tomaban ocho vasos de agua antes de meterse en la bañera y luego deberían de sudar. El tratamiento solía durar tres años. Cada año debería de permanecer el paciente siete días en el balneario. Cuando iban a los baños, cada paciente se llevaba su propia manutención y tenían derecho a cocina comunitaria para todos los alojados (P).

También y como en otros lugares, suelen comer buena cantidad de ajos en ayunas. Otro remedio consiste en echar ceniza de leña en un caldero con agua hirviendo y se inhala el vapor. Los sarmientos cocidos y bebida el agua resultante, es bueno para esta enfermedad (P).
En la Sierra durante nueve días seguidos se colocaban tres o cuatro abejas vivas en los brazos hasta que les picaban (como si fueran inyecciones) y quedaba clavado el aguijón con el correspondiente veneno. Dicen que este sistema de luchar contra el reuma es muy eficaz y mucho mejor que cualquier otro. También este remedio es utilizado para curar la artrosis (F).

Sabañones, quebrazas, morreras, heridas…
Para curar cualquiera de estas afecciones, un buen remedio utilizado es untarse con los propios orines propios las zonas enfermas (P).
Los remedios curativos que hacen mención a los orines, no son exclusivos de estas tierras. Transcribimos algunos remedios que se utilizan en el Alto Aragón, en los cuales se hace buena referencia.
Rafael Andolz, dice que en Nocito (Huesca), para curar los sabañones, con orines del propio interesado, se hacían hervir cabeza de sardinas de cubo y con el caldo se bañaban los sabañones: escocía mucho, pero se curaban. El mismo autor cita en el mismo libro algunos remedios curativos de la tesina de José María Palacín, que merecen la pena comentar: En Ibieca para la sarna, se deja por la noche medio cuarterón de tabaco con medio orinal de orines del enfermo. Al día siguiente se frota muy fuerte con las manos untadas y, sin secar, se pone ropa con mangas para no rozarse. Al día siguiente se hace lo mismo, pero poniendo azufre en vez de tabaco. Y así varios días, pues tarda mucho en irse, pero se ve que el mal está esmorteciendo. Todos los días se ponen sábanas nuevas ropa nueva lavada. Da un esconcentor (escozor) muy fuerte y casi sale sangre.
De los orines como medicamento, debo citar una receta del siglo XVI del Diario de la Medicina, de Andreé Soubirán y Jean de Kearney y que transcribió Rafael Andolz:
Bálsamo de orina
Tomad la orina de un muchacho saludable, de aproximadamente 12 años de edad, y de ser posible que haya bebido vino durante algunos meses. Haced pudrir dicha orina sobre estiércol o al baño maría durante un año filosófico (un mes), luego destiladla en el atanor a fuego moderado sobre ceniza o arena y en un recipiente de cristal (cualquier otro material resulta inadecuado para este uso) recubierto con un alambique de vidrio, unido a su vez a otro recipiente de vidrio, recubriendo el conjunto con un sello de Hermes (es decir, los bordes del recipiente y del que lo cubre fundidos juntos, lo cual proporciona un cierre perfecto, invento de Hermes Trismegisto).
Se realizará la destilación cuatro veces, una tras otra. El producto de la última operación se recogerá en una vasija de vidrio bien tapada. Debe tener color blanco y un olor ligeramente fétido. Para darle un sabor más agradable y un aroma más suave se le añade canela y azúcar antes de usarlo».
«Virtudes» La quintaesencia de la orina es un remedio universal (cathcon). Posee, en efecto, admirables propiedades en todos los tipos de enfermedad y ayuda a la naturaleza de forma maravillosa.Cura la hidropesia, la retención de la orina y supresión de las reglas, impide la corrupción, sana la peste y fiebres de cualquier clase pútridas, tercianas y cuartanas, detiene los vómitos y las náuseas, aun cuando, a su vez, en ocasiones también llega a provocarlos.
Otro remedio muy utilizado para curar los sabañones, consiste en frotarlos con dientes de ajo abiertos y cubrirlos con pedugos (calcetines) de lana. Las quebrazas y sabañones, se curan colocando un “rebullo de lana de sirria” (lana de oveja sin lavar) y sujetada con guantes o calcetines (P).

Sangre
Para la circulación de la sangre, se toma por la mañana y al anochecer, un vaso de infusión hecha con ortigas o “tomillo chilador”. Para que no piquen las ortigas cuando se recolectan, se arrancan con fuerza por la base de la planta. Otros las arrancan manteniendo la respiración (P).

Sarna
Para curar la sarna, diariamente se toman baños de agua tibia hasta que secan y desaparecen (P).

Sarrampión, sarampión
Cuando alguien “cogía” el sarrampión, solían cubrir la bombilla del cuarto del enfermo con un trapo de color roo (rojo) y así se curaba. Otros, tomaban un jarabe hecho con raíces de junco. Otro jarabe lo hacían con una planta llamada “dedicos” y tapaban al enfermo en la cama, con una saa roa (saya roja) (P). Un remedio parecido al de los sarpullidos, también se empleaba para el sarampión, colocándose gargantillas de saúco en el cuello (P).
En la Sierra también se utilizaba este remedio, tapados con el corbetón (manta) de color rojo y con una tenue luz (F).

Sed
Como no había refrescos, en primavera se maceraban pelarzas (pieles) de naranja con vinagre. En el verano se consumía una pequeña porción mezclada con agua y cortaba la sed (P).

Solitaria
Para erradicar este parásito estaban varios días sin comer, y dicen, que salía ella sóla por la boca. Este mismo remedio lo oímos de Fuentes de Ebro: "Estaban una semana en ayunas y luego ponían un vaso de leche en la boca y el gusano salía fuera lleno de sangre del enfermo" (P).

Tensión alta
Cuando se tiene la tensión alta se cuecen hojas de olivera (olivo). El líquido obtenido se debe de tomar en ayunas durante una novena (nueve días seguidos) y baja la tensión (P).



Tos
Para erradicarla cuecen “higas blancas” con azúcar o miel y se toman el jarabe (P).



Tuberculosis
Antiguamente, para curar la tuberculosis era creencia que la enfermedad remitía chupando la sangre de las personas más jóvenes. Infinidad de jóvenes desaparecían por este motivo. Los más débiles, fallecían, dándoles por huidos o desaparecidos. Otros, (los menos) sobrevivían a este método cruel y sanguinario. Como podemos imaginar, a este remedio curativo, solamente tenían acceso los más ricos y pudientes de cada lugar. Incluso en el siglo pasado, hace cincuenta o sesenta años, nos contaron un caso referido a una joven de Plenas, que fue sangrada por un hacendado de Belchite. La joven sobrevivió debido a la fuerte constitución física que tenía (P).
De la tesina de Palacín que cita Rafael Andolz, transcribimos un remedio para curar esta enfermedad y bastante más suave que el descrito anteriormente: “para curar a un tuberculoso se le da caldo de perros recién nacidos, pero sin que él lo sepa”.

Verrugas
Para curar las verrugas, por la mañana en ayunas, se untan con saliva. Seguido, se ungen con un viscoso líquido de color amarillento que produce una planta llamada por algunos verruguera (Celidonia mayor). Esta operación se realiza durante una novena (nueve días seguidos) (P).


En Allueva también utilizan un remedio similar, pero solamente con la saliva y los mismos días (A).
Desconocemos las propiedades curativas que puede tener la saliva, pero infinidad de gentes, cuando se producen alguna pequeña herida por los brazos y manos, lo primero que hacen es chuparla con la lengua. También los animales tienen estos mismos gestos. Algunos utilizan saliva para paralizar, matar, disolver la concha, o evitar la coagulación de la sangre de su presa.
Un pastor de Plenas apodado Capinche, curaba las verrugas contándolas y a los pocos días desaparecían (P).
Otro sistema que se utiliza para curar las verrugas de otra persona, sin que ella lo sepa, consiste en localizar una planta llamada ginesta (retama) y hacer tantos nudos en sus hojas como verrugas se quieran eliminar. Cuando se seca la planta, las verrugas también desaparecen. Algunos, este remedio lo hacen el día de San Juan y antes de salir el sol (P).


Se pasa por las verrugas la baba de un caracol, hasta que desaparecen. Otro remedio consiste en impregnarlas con clara de huevo y sal. También se curan untándolas con la leche que sale de los higos verdes (P). Otra variante consiste, en que el mismo interesado busque una ginesta, y haga un nudo en las hojas por cada grano a eliminar. Luego se le echa a la planta una pequeña porción de sal por cada erupción y se recita la siguiente frase:
Verrugas tengo,
verrugas vendo,
aquí las dejo
y me voy corriendo.
Entonces hay que marcharse rápidamente sin mirar a la planta (P). De este remedio verruguero, localizamos uno muy parecido en “De pilmadores, curanderos y sanadores en el Alto Aragón” de Rafael Andolz y que se utiliza en Chisagües (Huesca): “Para curar las verrugas se tira hacia atrás el hueso de una paletilla de oveja, sin mirar, y se recita echando a correr:
Verrugas vendo
verruga me vendo
aquí las tiro
y me voy corriendo” (de la tesina de María Luisa Palacín Rodríguez).
Otra planta que se utiliza para eliminar verrugas es la lecheruela. La lecheruela es una planta con flores amarillentas que dispone de un líquido blanquecino parecido a la leche de higos y que se impregna en la erupción (P). Un vecino de Plenas, parece ser que cura las verrugas de una forma bastante eficaz: humedece con saliva la punta de la verruga y luego pasa un trocito de sosa cáustica. Al día siguiente la verruga se ha desprendido y es conveniente untarle algún cicatrizante de farmacia. Para utilizar este sistema es necesario tener mucho cuidado y no salirse de la zona humedecida, ya que podría levantarse la piel de alrededor de la verruga. Otros, los más atrevidos, cortan las verrugas con hilo de seda (P).
En Fonfría, hay que esconder debajo de piedras simiente de sabina pludia (son bolas), y así desaparecen. De la sabina pludia dicen, que “tiene las hojas más finas, son más altas y huelen más; es mejor que la otra sabina”. Este remedio no lo debe realizar el interesado, sino otra persona, sin que él lo sepa (F).

Vientre
Para aliviar el dolor de tripas, se bebe el líquido obtenido de la maceración de un pepino en aguardiente. Otros cogen “pepinillos venenosos” o del “diablo” y se fríen en aceite. Durante siete, nueve, once… días, se dejan al aire libre, pero teniendo en cuenta que deben siempre de ser días nones (impares). Con el aceite resultante se dan friegas para aliviar el dolor de tripas. Otro remedio curativo para calmar el dolor de tripas o incluso el de estómago, consiste en colocar en la zona afectada una gran rebanada de pan empapada de vino y canela, envuelta en papel de periódico a modo de cataplasma. Si el preparado permanece más tiempo del necesario, se levanta un poco la piel. Muy a menudo, utilizan el té de roca con azúcar para aliviar el dolor de vientre (P).


Para curar la infección de tripas se fríen con aceite, alfaces (alfalfa) picados y cebolla. Luego en cataplasma se aplica sobre la zona afectada (P).
Para curar el dolor de tripas de los niños, se cuecen anisetes (anís en rama) y se les da de beber dos cucharaditas. También a los niños, se les da agua azucarada (P).

Voz
Algunos dicen que para cuidarse la voz es bueno tomarse claras de huevo (P).

Leyenda: (P) Plenas, (F) Fonfría, (A) Allueva

© I. Navarro
© Dibujos A. S. Tomás
© Fotos I. Navarro

Capítulo 01 de la publicación De Plenas a la Sierra. Creencias, remedios y supersticiones, Colección Tarayuelas. Zaragoza, 1992.

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