25 oct. 2010

Noticias de una plenera del siglo XIV

El siglo XIV era más relajado de costumbres de lo que parece.
Hay un curioso documento de una mujer natural de PLENAS que en el siglo XIV vivía en concubinato con un clérigo en la ciudad de Daroca.
En aquella época era normal eso y que tuvieran hijos, tanto que el rey Pedro IV determinó el modo de vestir con que debían distinguirse las concubinas y amancebadas de los clérigos.


 (…) Daroca no es un punto aparte en este estado general sino que participa de lleno en él, teniendo alguno de sus clérigos, concubinas públicamente. No hay diferencia en cuanto al rango pues tanto el prior, vicarios, canónigos o simples porcionarios viven en concubinato, siendo ellas de esta misma ciudad o de algunos pueblos de alrededor como Calamocha, Valdecanto, Plenas, etc., y teniéndolas o bien con ellos en Daroca o en sus rectorías. Algunas son solteras pero otras son casadas que han abandonado a su marido como la de Martín de Linsa, clérigo de San Andrés, cuyo marido se llamaba Miguel y era platero pero que vivía cuando se unió a él. Algunos incluso tienen dos concubinas como es el caso de Mateo Martín canónigo de Santa María, que las tiene en Calamocha. Esta situación de los clérigos debía ser corriente en la época y debían estar todos acostumbrados a ella, por que el arzobispo Don García Fernández de Heredia, autor de esta visita pastoral, no establece ninguna disposición para regularla. Únicamente en la iglesia de San Miguel el vicario de ella obliga a Pedro y Miguel de Morata a abandonar a sus concubinas  sin extenderlo al resto de los clérigos, siendo ésta por tanto la única medida tomada para evitar esa situación. (…)

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