13 oct. 2010

Iglesia Parroquial. Informe de su restauración

 (Artículo que apareció en el libro RESTAURACIÓN DEL PATRIMONIO HISTÓRICO EN LA PROVINCIA DE ZARAGOZA. Pág. 290, 291, 292 y 293)

104. IGLESIA PARROQUIAL DE NUESTRA SEÑORA DE LA PIEDAD
PLENAS

SITUACIÓN. Plaza de la Iglesia. Plenas, Zaragoza

ACTUACION: Renovación de las naves y restauración de la torre. Obra terminada

ENTIDADES PROMOTORAS:
Diputación Provincial de Zaragoza, 66%
Ayuntamiento de Plenas, 17%
Arzobispado de Zaragoza, 17%

ARQUITECTA: Úrsula Heredia Lagunas
APAREJADOR: José Antonio Codesal Pérez

EMPRESAS CONSTRUCTORAS
Nave central: COSYCSA
Torre: MIGUEL FÉLEZ

EJERCICIOS DE ACTUACIÓN: 1996, 1997, 1998 y 1999
INVERSION: 27.200.000 ptas.

La iglesia de Plenas fue destruida en la última guerra civil y de su fábrica original queda tan solo la torre, los muros de mampostería de cierre de la nave central y la nave de la epístola. Era una iglesia de tres naves, con cabecera poligonal y torre adosada a los pies de la nave del Evangelio. La nave central se cubre en la actualidad a dos aguas, mediante cerchas de hormigón armado y tirantes. La nave de la Epístola es barroca, de cuatro tramos, cubiertos los dos centrales con bóveda de cañón y lunetos, y cúpula semiesférica sobre pechinas en cabeceras y pies. La conexión entre los distintos tramos de la nave y la de estos con la central se efectúa con arcos de medio punto. De la nave del Evangelio resta tan solo el muro de cierre a modo de tapia.
La Iglesia posee un atrio de acceso a los pies, sobre el que se sitúa el coro; su pórtico, atribuible al siglo XVI, se construye en arco de medio punto enmarcado por pilastras, rematadas en pináculos. Sobre el arco aparece una hornacina sobre basamento, enmarcada por huecos adintelados y coronada por frontón curvo.
La torre, elemento singular del edificio, se sitúa a los pies del templo en el lado del Evangelio. Construida en mampostería y ladrillo, puede fecharse entre los siglos XVI y XVII y consta de estructura mixta dividida en cuatro cuerpos. El primero de ellos, de planta cuadrada, carece de huecos y se ejecuta en mampostería con esquinales de sillería.
El segundo es de ladrillo, al igual que los restantes superiores. Su traza es cuadrada, con esquinas redondeadas, y se eleva sobre un basamento de la misma factura que el resto. En el centro de sus paños se abren huecos de medio punto enmarcados por pilastras, decorado su fondo rehundido mediante arquillos y óculos enmarcados por rombos. La decoración se ejecuta en ladrillo aplantillado, con molduras de piedra en las cornisas de separación con el tercer cuerpo.
El tercer cuerpo, de planta octogonal, se alza también sobre Basement, decorado este con arquerías ciegas. En las aristas de la traza se adosan columnas cilíndricas rematadas por capiteles circulares, friso y cornisas, todo ello de ladrillo. En los paños aparecen arcos de medio punto, protegidos los huecos con petos perforados por óculos.
El último cuerpo, ciego, octogonal y de menor dimensión que los precedentes, se decora con pilastras en sus ángulos y con bandas de ladrillos resaltado en los vanos. Sobre él se traza el alero y se apoya la cubierta de la torre.
El estado del edificio, sobre todo de la nave central, y el deterioro de la torre han motivado su restauración. La intervención se inicia en el interior, con la recuperación y reconstrucción de las pilastras y cornisas, semejantes a las conservadas en la nave de la Epístola, de forma que puedan completarse los pilares cruciformes. Se han reconstruido también los arcos fajones y se han trazado nuevas bóvedas de lunetos que recuperen el aspecto del ámbito central del templo. Se ha repuesto la cornisa moldurada de la decoración perimetral, enlucido los paramentos verticales, renovado el pavimento y pintado todo el interior, diferenciando los elementos de manera que su efecto sea semejante a los de la nave de la Epístola.
La torre aparecía con grietas verticales que afectaban a impostas, arquillos  y alero. Existían también zonas disgregadas en el agarre del ladrillo, con desprendimientos  en frisos y cornisas, tanto de ladrillo como de piedra. Las columnas del tercer cuerpo aparecían deformadas, con ladrillos sueltos y peligro de desplome. El alero del cuerpo de remate se encontraba muy dañado y la cubierta en estado ruinoso. La restauración llevada a cabo ha controlado los daños, ha construido un nuevo chapitel piramidal, cubierto por teja vidriada, y ha dispuesto una nueva escalera interior.

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