17 oct. 2010

El arquitecto de Moyuela

Iglesia Parroquial de Santiago y San Miguel

Al entrar a la iglesia, sorprende el gran tamaño y el espacio despejado, tipo iglesia salón.
El actual edificio fue construido entre los años 1734 y 1767 siguiendo el proyecto de fray José Alberto Pina. Se trata de una obra de estilo tardobarroco donde destacan sus grandes dimensiones y una decoración sencilla.
En el exterior varios vanos adintelados y un óculo sirven de iluminación al interior. Sobre la puerta principal la imagen de Santiago en una hornacina flanqueada por dos escudos. La torre, de escasas proporciones por la falta de recursos durante su construcción, embutida dentro del cuerpo de la iglesia. La capilla mayor luce un bóveda estrellada. A los pies un coro. En la iglesia parroquial se guardan pinturas, esculturas y piezas de orfebrería en su mayoría de estilo barroco. Destacan por su interés una cruz procesional en plata sobredorada del siglo XV, una custodia en forma de templete del siglo XVI. Entre los retablos el de La virgen con el niño, de 1481, atribuido a Miguel Gimenez (que Ferrán indica estar vinculado a la familia Torrero como señalan sus escudos);  retablo de la Virgen del Rosario tallado en la segunda mitad del siglo XVI. Dos pilas de agua bendita del siglo XVII y una puerta labrada de madera con decoración de medias lunas preceden al retablo del Niño Jesús, obra del siglo XVI en estilo plateresco. Obras de interés son una imagen de San Sebastián de 1608 cobijada en el retablo de la Sagrada Familia, el órgano barroco del silo XVIII, dos puertas de madera labrada del siglo XVII situadas en el Presbiterio y la rejería  y sillería del coro.
Esta iglesia se construyó sobre una anterior gótica, de 1481, de la que queda un crismón que está colocado en una de las fachadas del templo actual. Belén habla del espacio arquitectónico, de su grandiosidad comparada con la capilla real de San Gil que acabamos de ver. Es una planta de salón cubierta con bóvedas de cañón  con lunetos. Se aprecia una intensa armonía en el conjunto, con las líneas arquitectónicas muy claras, resaltadas por las cornisas que interpretan los volúmenes. Hay calidad de construcción matemática en esta obra, muy del siglo XVIII, es un espacio de relación y evita las capillas.
El retablo mayor  es de 1760, en armonía y muy interesante, grande. Los retablos barrocos van perdiendo su ornamentación, tiene su movimiento. Aquí la iconografía de Santiago ya es como guerrero. El coro con unas interesantes figuras sobre la reja, que dice Belén parecen del importante taller zaragozano de los Ramírez de Arellano. La torre se acaba en 1838.
En la capilla donde esta la pila bautismal, en tinieblas y sin restaurar, se encuentra un magnífico retablo que se atribuye a Miguel Ximénez. Encantador.
Distribuidos por las paredes hay varios retablos de sumo interés. La verdad es que se trata de un edificio muy importante que habría que valorarlo más de lo que está. Me llama la atención el arquitecto de este espacio. Se trata de Fray José Alberto Pina, carmelita nacido en Moyuela en 1693 y muerto en 1772. Su localidad de nacimiento es pueblo vecino al del cronista.
Hizo numerosos edificios en Aragón (24 edificios e intervino en el palacio episcopal de Albarracín) y se trasladó en 1746 a Játiva siguiendo allí su labor  arquitectónica. Entre otras obras que realizó, destacamos:

–Convento de Santa Clara en Játiva
–Iglesia de la Enseñanza de Tudela en 1732-1740,
–El Santuario de Nuestra Señora de Gracia, en las afueras de Caudete, en la provincia de Albacete, entre 1741 y 1758.
–En la Catedral de Tarazona, diseñó el amplio pórtico barroco construido entre 1733 y 1735.
–La iglesia Arciprestal de Vila-real (Castellón) de monumentales dimensiones, es una de las iglesias valencianas más grandes, con una  hermosa y espaciosa planta salón (hallenkirche) y fue imitada en infinidad de templos castellonenses y de la geografía limítrofe.
–Este arquitecto también escribió algunos libros, como la Descripción breve de las medidas y magnificencia… del Convento de Santa Clara de Játiva.

© Ángel S. Tomás

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