8 sept. 2010

El espliego

Atando los fajos de espliego para ser
transportados a la caldera. Foto I. Navarro


Una dura jornada segando espliego. Foto I. Navarro

Los fajos de transportaban a lomos de caballerías.
Los más pudientes con carros. Foto I. Navarro

El espliego se pesaba con una romana sostenida
por dos personas. Foto I. Navarro


Atizando el fuego por la boca
de la caldera. Foto I. Navarro


La caldera está preparada para su carga. Foto I. Navarro
La chaminera que comunica con la boca de la caldera
impregna de olor a espliego el lugar de la cocción.
Aparte de aliagas, de utilizaba como combustible la mata seca del espliego de anteriores cocciones. Foto I. Navarro
Las tuberías se deben sumergir en el agua para que
enfríe el vapor y se convierta en esencia de espliego. Foto I. Navarro

La caldera instalada y en la parte inferior la boca
u horno donde se prende fuego. Foto I. Navarro
Había que "cargar" la caldera, para ello, se echaba en espliego
en su interior y se pisaba para que estuviese bien compactado. Foto I. Navarro













Caldera de grandes dimensiones utilizada para destilar espliego,
llamado también espligo o mota. Foto I. Navarro

Cargando la caldera. Foto I. Navarro

Una vez destilado y sirviéndose con una "vasija" o envase florentino y un envasador –embudo– se aprovechaba toda la esencia extraída de la cocción. Foto I. Navarro

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