8 sept. 2010

Trabajos, costumbres…

Encima de las tapias de los corrales se formaban las barderas que eran fajos de lena colocados sobre la pared. Así evitaban su deterioro por las inclemencias del tiempo y a su vez, servían de almacenamiento de la leña más menuda. Foto I. Navarro

Piedra horadada que colgada del techo de los corrales evitaba que las ovejas se volvieran modorras. Para que la piedra tenga esta propiedad se tiene que encontrar fortuitamente y no buscarla. Foto I. Navarro
Utensilio metálico que lleno de paja se prendía fuego y sirviéndose de unas manchas –fuelle de avivar el fuego– se soplaba por el agujero. La parte opuesta se introducía en los cados -madrigueras o ratoneras- de los ratones de monte, así forzaban su salida y eran cazados o morían asfixiados. Foto I. Navarro
Las "uvicas de pastor", se utilizaban machacadas para hacer tinta en la escuela. Foto I. Navarro
La rosca era una torta con dos huevos duros y un troncho de longaniza que ofrecían las mozas a los mozos que las habían enramado en Domingo de Pascua. Foto I. Navarro
En Plenas se hacían enramadas el Domingo de Pascua de Resurrección. Las enramadas son ramos adornados con naranjas y dulces, que los mozos por la noche colocaban en los balcones o ventanas de las mozas que se querían pretender como novias. A las mozas que tenían mal carácter se les solía colocar un cardo. Foto I. Navarro
Rafael Luño, el último molinero de Plenas picando –afilando– una de las dos piedras que utilizaba para moler el cereal en el molinero harinero propulsado por agua. Foto I. Navarro

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