10 sept. 2010

Canciones de corro

Desde tiempos remotos la música popular, las canciones y otras manifestaciones de tradición oral han convivido diariamente con todos nosotros. Siempre ha habido gentes que inventaban coplas, romances, bailes y cualquier tipo de manifestación oral. El pueblo llano, los religiosos y los gobernantes, utilizaron la música para hacer culto a sus costumbres o creencias. En este caso nos vamos a referir a las canciones que interpretaban en sus juegos los chicos y chicas de nuestros pueblos y que buena parte de ellas, eran recogidas de anteriores generaciones. Cantos que eran interpretados en las calles, haciendo corros, filas, jugando a la comba, (llamada cuerda) y en diversos juegos. Infinidad de canciones se podrían recoger de nuestros pueblos y que probablemente nos dejarían atónitos al comprobar la imaginación que las gentes de antaño disponían para pasar agradables sus ratos de ocio. Nacidos en una sociedad patriarcal y religiosa, se la tenían que inventar para conquistar marido o mujer y formar una familia, tal como lo habían hecho sus padres y abuelos. Los mozos disponían de las rondas nocturnas, en las cuales se dejaba claro qué mozas eran sus preferidas o las que intentaban cortejar. Pero las mozas no disponían de este tipo de prebendas, por lo que tenían que aprovechar cualquier manifestación de juego o festiva para provocar a los mozos que merodeaban por los lugares donde ellas se estaban divirtiendo.
Antaño, en Plenas, cuando se celebraban las fiestas patronales, las mozas cantaban y hacían sus corros, aprovechando las pausas de descanso que hacían los músicos que amenizaban el baile. Los mozos también “en corro”, pero alrededor de barrales –garrafas– llenas de un brebaje al que llamaban “bebida” que a modo de tasca itinerante eran transportados entre algunos de ellos, haciendo la parada correspondiente para beber en recipientes y jarras de barro o porcelana blanca.
Entre las canciones de corros y filas de mujeres se pueden mencionar algunas:
Al pimiento colorado, azul y verde
la señorita Pili casarse quiere
y no quiere que sepamos cual es su novio
el señorito Juan es un pimpollo.
Los nombres, tanto del mozo como de la moza, eran cambiados según convenía.

Muchas canciones de corro y de fila estaban ligadas a historias amorosas que hacían vibrar las voces de las mozas. Este tipo expresiones musicales estaban bien vistas por todos y las madres y abuelas, escuchaban con atención para averiguar si su hija o nieta tenía prevista alguna relación amorosa con al mozo del pueblo. Era la manera de enterarse qué mozo era deseado y sin esperar al cortejo. En otras melodías se combinaba parte de lo dicho con el nombre de alguna divinidad religiosa y mencionando a la muerte con motivos religiosos. Ésta, que se cantaba y bailaba en fila también mencionaba a la gaita y a los gaiteros:
Carmencita se ha muerto
¡olé!
la llevan a enterrar
¡olé!
encima la capa lleva
¡olé!
la Virgen del Pilar.
¡olé!

Que salga la gaita
¡olé!
que salga el gaitero
¡olé!
que salga la niña
¡olé!
que vale dinero.
¡olé!

La niña ya salido
¡olé!
se puede bailar (decir)
¡olé!
que lo baile que lo baile
¡olé!
para ir a Madrid.
¡olé!
Hubo otras que hacían referencia a productos del huerto y a la golondrina, el pájaro más protegido de todas. En Plenas era creencia popular que eran de Dios y por lo tanto, no se deberían matar. La letra aconseja a las mozas no fiarse de los hombres:
El abuelo tiene un peral
que echa las peras muy finas,
que echa las peras muy finas.

En la ramita más alta
se cría una golondrina,
se cría una golondrina.

Por el pico echaba sangre
y por las alas decía,
y por las alas decía.

Malditas son las mujeres
que de los hombres se fían,
que de los hombres se fían.

A los chicos calabazas
a las chicas peladillas,
a las chicas peladillas.
Una variante recogida del último estribillo es la siguiente, pero con más leña:
A los chicos garrotazos
a las chicas peladillas,
a las mozos calabazas
a las mozas tortas finas.
Otra canción con “tachún” incluido, era la referida a ratones, escarabajos blancos, estanqueros, faldas, princesas y capitanes:
Una rata y un ratón
y un escarabajo blanco.
Tachún, tarataratachún, tarataratachún.

Se pusieron a bailar
en la puerta de un estanco.
Tachún, tarataratachún, tarataratachún.

Es estanquero salió
con la punta de la escoba.
Tachún, tarataratachún, tarataratachún.

Que te pillo, que te mato
que te doy un escobazo.
Tachún, tarataratachún, tarataratachún.

La mujer siendo bonita
lleva las faldas para bailar,
necesita ser princesa
y su novio capitán.

Ni tú, ni tú, ni tú
ni tu hermana la pequeña,
ni tú, ni tú, ni tú
ni tu hermana la mayor.
También las hay en la que la madre sugiere un noviazgo de manera un poco “ñoña” pero con final feliz:
En el país de la alegría
quiere mi mamá me vaya
pa buscarme un novio
el más bonito de España.

Vamos los dos, los dos, los dos
vamos los dos en compañía,
vamos los dos, los dos, los dos
al país de la alegría.
Y también de final feliz y talante romancero, verde y claro:
Al levantar una losa
regando sus lindas flores,
y al momento la seguí
y al momento la seguí.

Jardinera tú que entraste
en el jardín del amor,
de las flores que tú riegas
dime cual es la mejor
dime cual es la mejor.

La mejor es una rosa
que se viste de color,
del color que se le antoja
y verde tiene la hoja
y verde tiene la hoja.

Tres hojitas tiene verdes
y las yemas encarnadas,
a ti te elijo morena
por ser la más resalada
por ser la más resalada.

Muchas gracias jardinero
por el gusto que has tenido,
tantas niñas en el corro
y a mí sola has eslegido
y a mí sola has eslegido.
Otras, de viudas de condes que quieren mantener nuevas relaciones:
Yo soy la viudita
del conde Laurel
y quiero casarme
no encuentro con quién.

Elige a tu
que aquí tienes quién
elijo a Perico.
Esta canción del patio de mi casa es muy habitual escucharla en cualquier lugar, aunque se puede hablar de las algunas variantes, sobre todo la del dañino final:
El patio de mi casa es particular
cuando llueve se moja como los demás.

Agáchate y vuélvete a agachar
que las agachaditas no saben bailar.

H, i, j, k, l, ll, m, a
que si tú no me quieres
otro niño me querrá.

Chocolate, te, te
morenillo, llo, llo.

Corre, corre, rre, rre
que te pillo, llo, llo.

Desanchar, desanchar
que la coja va a pasar.

Desde chiquitita me quedé, me quedé
algo resentida de este pie, de este pie.
Aunque lo soy es cosa muy bonita
disimular que soy una cojita.
Aunque lo soy lo disimulo bien.
Corre, corre que te doy un puntapié
con la punta el pie.
Cuando las chicas jugaban a la cuerda también cantaban al unísono acompañando sus rápidos movimientos. En esta primera se hace referencia al consumo de tabaco y al sur de España:
Al paseíto de oro
que es muy bonito
por donde se pasean
los señoritos.
los señoritos llevan
en el zapato
un letrero que dice
¡viva el tabaco!

La señoritas llevan
en la mantilla
un letrero que dice
!viva Sevilla!
En esta se refieren a una carta amorosa que nunca llegó a ser:
Una, dos y tres
pluma, tintero y papel
para escribir una carta
a mi querido Miguel.

En la carta le decía
recuerdos para mi tía,
que está malita en la cama
los días de la semana
que son, que son y que son
Lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo.
Ésta de temática risueña y estirada hace sentirse cuando se interpreta:
Soy la reina de los mares
señores lo van a ver,
tiro mi pañuelo al suelo
y lo vuelvo a recoger.

Pañuelito, pañuelito
quien te pudiera tener,
guardadito en el bolsillo
como un pliego de papel.
Aquí se mezcla el amor, con los viajes, las tareas domésticas y la vida en la escuela:
Pepito en un barco
me escribe un papel
y en él me decía
casarme con él.

Y yo le decía
en otro papel
que lo que me dice
ya no puede ser.

Estoy en Mallorca (Valencia)
con mi querido Manuel
aprendiendo a bordar
y aprendiendo a coser.

Ya se bordar
ya se coser
ya se la tabla
de multiplicar.
La próxima también es de comba, pero para dos personas que supuestamente son chicos:
Dicen que estoy borracho
que no me puedo tener de pie,
salgo de la taberna
poquito a poco voy al café.
En esta se refieren a los posibles noviazgos con militares y se aconseja no pisar los bares:
Al pasito de oro
tres palomitas (señoritas) van
y la que va en el medio
hija de un capitán.

Sobrina de un teniente
hija de un coronel
retírate a la cama
retírate al cuartel
que si no te retiras
te doy un puntapié.

Las niñas bonitas
no van al café
por si los soldados
les pisan el pie.

Soldado, soldado,
no me pise usted
que soy chiquitita
morada de usted.

Pues si eres chiquita
yo te compraré
unos zapaticos
de color café.

Con picos alante
con picos detrás.
Y también canciones castellanas que recogerían de ciegos o de comediantes que pasasen por el pueblo:
Yo soy la cantinerita del regimiento
que a todos los soldados pongo contentos
y todos al pasar me saludan,
se me cuadran y empiezan a cantar.

Cantinerita, niña bonita
si yo pudiera robar tu amor, robar tu amor
una semana de buena gana
sin comer rancho estaría yo, estaría yo.

Yo soy la cantinerita niña bonita del regimiento
que a todos los soldados pongo contentos
y todos al pasar
me saludan, se me cuadran y empiezan a cantar.

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